Con el paso de otro mes sagrado de Ramadán, su última semana trae consigo una reflexión solemne y una renovada determinación. A lo largo de este tiempo sagrado, la resiliencia de las comunidades resistentes se ha evidenciado de innumerables maneras. Desde las largas mesas de iftar colocadas entre las ruinas dejadas por el enemigo sionista en las aldeas fronterizas hasta los incansables esfuerzos de las comunidades para proporcionar alimento, ropa y apoyo a quienes han sufrido grandes pérdidas. El espíritu de solidaridad perdura.
El último viernes de Ramadán tiene un significado especial como el Día de Al-Quds, un día dedicado a la lucha continua por la liberación de la Palestina ocupada y sus lugares sagrados del control del régimen sionista. Instituido en 1979 por el fundador de la Revolución Islámica en Irán, el Imam Sayyed Ruholá Jomeini, el Día de Al-Quds sirve como un llamamiento global a la solidaridad con el pueblo palestino.
Las palabras del Imam Jomeini de aquella época siguen siendo igual de relevantes hoy: “Hago un llamamiento a los musulmanes de todo el mundo para que dediquen el último viernes de este mes sagrado de Ramadán como el Día de Al-Quds y declaren la solidaridad internacional entre los musulmanes en apoyo de los legítimos derechos del pueblo musulmán en Palestina”.
Incluso entonces, el pueblo palestino y los residentes del sur del Líbano sufrían agresiones y violaciones incesantes. A pesar de las insuperables pérdidas sufridas década tras década, mostraron que su compromiso con la causa permanece inquebrantable. Este espíritu resuena en el sacrificio de cada mártir y en las voces de los niños que juran lealtad a su fe y a su tierra.
Entre quienes transmitieron este mensaje con convicción inquebrantable se encontraba el mártir Sayyed Hassan Nasralá. Sus palabras y su liderazgo, tanto en su vida mundana como en la vida posterior, siguen guiando los esfuerzos de la resistencia. Durante el Ramadán y en cada Día de Al-Quds, sus discursos sirvieron como una fuente crucial de concienciación, exponiendo las injusticias históricas tras la ocupación de Palestina y reforzando la importancia de este recuerdo.
En uno de sus discursos, Sayyed Nasralá afirmó: “El Día de Al-Quds es el último viernes del mes de Ramadán, como anunció Su Eminencia el Imam Jomeini, que Dios Todopoderoso esté complacido con él. Esta postura, anunciada por el Imam en aquel momento, es, de hecho, una expresión avanzada de una postura antigua e histórica de todas nuestras autoridades religiosas desde el inicio del establecimiento de la entidad sionista en la Palestina ocupada”.
También destacó la larga trayectoria de los académicos de la escuela de Al-Nayaf en Iraq, quienes se opusieron a la ideología sionista incluso antes del establecimiento oficial del ilegítimo estado de “Israel” en 1948. Estos académicos desempeñaron un papel crucial en la resistencia a la opresión colonial y en la inculcación de principios de desafío en sus comunidades.
La entidad sionista siempre ha reconocido el poder de los líderes eruditos y con principios surgidos de la escuela del Islam, recurriendo a menudo al asesinato para silenciarlos. El martirio de Sayyed Hassan Nasralá es prueba de la inmensa influencia que un verdadero líder puede tener en la construcción de una sociedad resiliente y buscadora de la verdad.
La postura inquebrantable de Sayyed Nasralá sobre Al-Quds
Los acontecimientos posteriores a la Operación “Inundación de Al-Aqsa” y el posterior genocidio en Gaza han reavivado la conciencia mundial sobre la justa causa de Palestina. Sin embargo, Sayyed Nasralá nunca necesitó un resurgimiento para recordar a Palestina. Se pronunció constantemente contra la ocupación, la opresión y la deshumanización sistemática de los palestinos.
En el Día de Al-Quds de 2021, declaró: “Hoy es el día para expresar una vez más la misma firme postura. Comenzaré por la firmeza del pueblo palestino. Este es un asunto muy importante, y los acontecimientos que están ocurriendo en Palestina. Esa firmeza es la base. Su apego a sus derechos legítimos y su negativa a renunciar a Al-Quds (Jerusalén) o a someterse a la intimidación, las amenazas, el asedio y la tentación a la vez, es una muestra de resiliencia, resistencia, orgullo y apego a la verdad, y es la única que legitima a todo el eje de la resistencia”.
En resumen, líderes como Sayyed Nasralá comprendieron el valor de cada oportunidad para denunciar al régimen sionista y amplificar las voces de los oprimidos en la Palestina ocupada, ya que él mismo abrazó el martirio en el camino a Al-Quds. Sus palabras deben recordarse siempre, ahora más que nunca, ante el regreso de la brutal guerra en Gaza y el asesinato de las mismas personas inocentes que acababan de regresar tras un año de desplazamiento, junto con sus hijos, en destartaladas tiendas de campaña que construyeron sobre las ruinas de sus casas destruidas.
El Día de Al-Quds sirve como un poderoso recordatorio de la incesante lucha por la liberación de Palestina, simbolizando la resiliencia, la solidaridad y la resistencia contra la opresión. A través de las voces de líderes como Sayyed Nasralá y el legado del Imam Jomeini, la importancia de este día permanece inquebrantable, reforzando la justa causa del pueblo palestino.
A pesar de los inmensos sacrificios y la incesante agresión, el espíritu de resistencia persiste a lo largo de las generaciones, garantizando que las voces de los oprimidos nunca sean silenciadas. En un año de profundas pérdidas, el Día de Al-Quds se erige como un faro de esperanza, uniendo a las comunidades en su inquebrantable compromiso con la justicia y la liberación.