martes, 24/02/2026   
   Beirut 01:20

Ramadán entre escombros en Gaza

En el norte de la Franja de Gaza, el humo de pequeñas fogatas improvisadas se eleva entre edificios destruidos, mientras familias desplazadas intentan preparar, con lo poco que tienen, la comida para romper el ayuno del Ramadán.

Este año, el mes sagrado llega a un territorio devastado por dos años de guerra israelí que, según autoridades palestinas, dejó más de 72.000 muertos y más de 171.000 heridos, en su mayoría mujeres y niños, además de la destrucción del 90 por ciento de la infraestructura civil.

Aunque un acuerdo de alto el fuego entró en vigor el 10 de octubre de 2025, las condiciones de vida no han mejorado sustancialmente. Cerca de 1,9 millones de personas desplazadas, de una población total de 2,4 millones, sobreviven en tiendas deterioradas o en refugios improvisados, sin acceso regular a alimentos, combustible o servicios básicos.

En escuelas dañadas que hoy funciona como albergues, los desplazados encienden leña en medio de aulas ennegrecida por el humo. Sin gas para cocinar y con escasos ingresos, improvisan una comida frugal para el iftar.

Los gazatíes afirman que antes del ataque israelí, el Ramadán era una alegría. Ahora es hambre y desplazamiento. En Jan Yunis, al sur de la Franja, decenas de personas esperan con recipientes metálicos frente a un comedor comunitario.

El asedio, la destrucción masiva y la falta de ingresos han sumido a la población en una emergencia prolongada. La escasez de combustible paraliza servicios esenciales y dificulta incluso la cocción de alimentos.

Sin embargo, en medio del dolor, los gazatíes se aferran a sus rituales. Entre ruinas, comparten dátiles y agua; en tiendas azotadas por el viento, rezan juntos; en calles destruidas, organizan mesas comunitarias.

Ramadán, en Gaza, es este año una mezcla de fe y resistencia: una celebración marcada por la pérdida, pero también por la determinación de sobrevivir.


Fuente: Prensa Latina