Según un informe, las fuerzas estadounidenses han perdido más de una docena de drones MQ-9 Reaper en la guerra contra la República Islámica de Irán.
Citando a dos funcionarios estadounidenses, ABC News informó que las aeronaves no tripuladas fueron derribadas por misiles iraníes o destruidas en tierra por fuego enemigo.
El Reaper cumple una doble función en zonas de combate: realiza misiones de vigilancia y transporta misiles Hellfire capaces de alcanzar objetivos.
El elevado número de pérdidas pone de manifiesto el amplio despliegue de estos recursos cruciales en la guerra, que ha sido ampliamente criticada tanto dentro como fuera de EEUU.
El Wall Street Journal fue el primero en informar sobre las pérdidas de drones en la guerra, que se desencadenó por un acto de agresión no provocado contra la República Islámica el 28 de febrero, que resultó en el asesinato del Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyyed Ali Jamenei, así como de algunos altos mandos militares.
En respuesta, las fuerzas armadas iraníes lanzaron de inmediato operaciones de represalia contra las instalaciones militares israelíes en los territorios ocupados y las bases militares estadounidenses en la región.
El MQ-9 Reaper ha sido un elemento fundamental de las misiones aéreas estadounidenses durante años.
En 2020, la Fuerza Aérea de EEUU finalizó su último contrato de adquisición de cinco años para estos drones. El fabricante, General Atomics, cerró la línea de producción el año pasado tras completar 575 unidades.
C. Mark Brinkley, portavoz de General Atomics, declaró que el último lote de cuatro drones tenía un precio aproximado de 16 millones de dólares por aeronave.
Según The Wall Street Journal, cada unidad está valorada entre 30 y 32 millones de dólares, lo que sitúa la pérdida total estimada para la flota de Reaper en más de 330 millones de dólares.
Un alto funcionario de inteligencia iraní, en declaraciones exclusivas a un corresponsal de Press TV el martes, reveló estimaciones detalladas de los daños infligidos al ejército estadounidense en la región durante los primeros siete días de la guerra en curso.
El principal hallazgo indicaba un agotamiento crítico de las reservas de defensa aérea tanto de EEUU como del régimen israelí, un hecho que el funcionario calificó de «muy grave».
Los servicios de inteligencia detallaron además un número considerable de bajas, informando que al menos 200 militares estadounidenses murieron y más de 3.000 resultaron heridos durante la primera semana.
Las pérdidas materiales fueron igualmente significativas.
Fuente: Press TV
