El expresidente boliviano Evo Morales declaró que el pueblo boliviano se rebela contra un gobierno conservador sumiso a EEUU, mientras manifestantes indignados por el deterioro de la situación económica se congregaban en las calles de La Paz.
Los manifestantes exigen la renuncia del actual presidente Rodrigo Paz, que acusó a Morales de estar detrás de las protestas que se han prolongado durante semanas.
Por otro lado, el parlamento boliviano votó abrumadoramente a favor de derogar una ley que limitaba la capacidad del presidente para imponer el estado de emergencia, otorgando a Rodrigo Paz amplios poderes para movilizar al ejército y reprimir las masivas protestas populares.
Las manifestaciones fueron escenario de violentos enfrentamientos entre la policía y los manifestantes. La policía antidisturbios utilizó gases lacrimógenos, mientras que los manifestantes levantaron barricadas, incendiaron neumáticos y arrojaron piedras a las fuerzas de seguridad.
Se reportaron muertos y heridos durante las protestas, además de decenas de arrestos.
Crisis económica y acusaciones de «desestabilización»
Las protestas se han intensificado desde principios de mayo en Bolivia, luego de que los sindicatos lideraran un amplio movimiento para exigir mejores salarios, suministro estable de combustible y una mejor gestión económica.
El gobierno de Paz afirma que las protestas actuales «no tienen demandas legítimas de una vida digna», sino que buscan «socavar el sistema democrático» del país, y acusa a Morales de orquestar estos disturbios.
La crisis se ha convertido en uno de los mayores desafíos que enfrenta el presidente Paz apenas seis meses después de asumir el cargo, en medio de advertencias de una escalada de disturbios y crecientes enfrentamientos en todo el país.
Fuente: Al-Mayadeen