La jurista sudafricana Navi Pillay, galardonada este año con el Premio Nobel de la Paz, criticó duramente las recientes sanciones de Washington contra la Corte Penal Internacional, calificándolas de «sin precedentes e inaceptables» y expresando su preocupación por la seguridad del personal del tribunal.
En una intervención por videoconferencia desde Núremberg, durante un evento organizado por el Centro Nobel de la Paz en Oslo el sábado, Pillay afirmó que estas medidas han incrementado la inquietud sobre el futuro de los tribunales internacionales, en particular la CPI, con sede en La Haya.
«Existe una gran tensión e inquietud respecto a la continuidad de los tribunales internacionales, sobre todo la Corte Penal Internacional de La Haya», declaró, añadiendo que cientos de empleados del tribunal se sienten amenazados.
Pillay, de 85 años, también cuestionó la decisión de imponer sanciones a los jueces por el ejercicio de sus funciones judiciales.
«Lo más grave es que un solo país ha anunciado sanciones contra los jueces, simplemente por las resoluciones judiciales que emiten. Esto es inaudito e inaceptable», concluyó.
El Comité Nobel Noruego anunció el viernes a Pillay como ganadora del Premio Nobel de la Paz 2026. Su elección generó críticas tanto de EEUU como de Israel, que se han opuesto a la CPI y sus acciones.
Horas después del anuncio, Washington anunció sanciones adicionales contra la corte, lo que provocó críticas de los Estados miembros de la CPI y de las Naciones Unidas.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que las medidas prohibirían las transacciones con una «corte deshonesta», extendiendo así la campaña del gobierno de Trump contra el tribunal.
La CPI rechazó las sanciones estadounidenses, calificándolas de ataque al derecho internacional.
En un comunicado en respuesta a las medidas, la corte advirtió que «la historia juzgará este momento».
Las sanciones se producen en medio de una creciente presión política sobre los tribunales internacionales, incluidas las medidas estadounidenses dirigidas contra la CPI por sus órdenes de arresto contra el primer ministro israelí, Benyamín Netanyahu, y el exministro de Guerra, Yoav Gallant, por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad en Gaza.
Pillay recibió el Premio Nobel de la Paz 2026 por su labor en justicia internacional y derechos humanos, incluyendo su liderazgo en una investigación de las Naciones Unidas que concluyó que Israel había cometido genocidio contra los palestinos en la Franja de Gaza.
Pillay fue jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda y de la Corte Penal Internacional.
También fue Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos de 2008 a 2014 y ha ejercido como jueza ad hoc en la Corte Internacional de Justicia en procedimientos relacionados con el genocidio contra la población rohingya en Myanmar.
El presidente estadounidense Donald Trump, quien ha expresado repetidamente su deseo de recibir el Premio Nobel de la Paz, condenó la decisión del comité como «una decisión vergonzosa e indignante». En un mitin en Syracuse, Nueva York, afirmó no haber oído hablar nunca de Pillay.
Netanyahu también criticó la decisión, declarando que el Comité Nobel había «perdido su brújula moral» al premiar a Pillay, a quien calificó de «intolerante».
Fuente: Diversas
